Cada 17 de diciembre, mi vecina saca a su patio una veladora morada, un poco de agua y un pan, y reza en voz baja frente a una imagen de un hombre en muletas, cubierto de llagas, con dos perros a su lado. No importa si llueve o si ha sido un año difícil: ella cumple esa promesa desde hace más de veinte años, porque dice que San Lázaro le devolvió la salud a su hijo cuando los doctores ya no tenían respuestas.
¿Quién es San Lázaro y por qué se le conoce como el santo de las segundas oportunidades?
La devoción a San Lázaro nace de dos figuras del Evangelio que la fe popular ha unido con el tiempo: Lázaro de Betania, a quien Jesús resucitó de entre los muertos, y el mendigo cubierto de llagas de la parábola del rico y Lázaro, a quien los perros lamían las heridas mientras esperaba a las puertas del rico. De esa doble imagen nace un santo asociado con la enfermedad, la pobreza extrema y, sobre todo, con la posibilidad de volver a empezar cuando todo parecía perdido.
Quién es este santo y cómo se entrelaza su historia
La devoción popular a San Lázaro es especialmente fuerte en la comunidad cubana y en gran parte del Caribe latino, donde su fiesta se celebra cada 17 de diciembre con una de las peregrinaciones más multitudinarias del país, en el Santuario Nacional de San Lázaro en El Rincón, cerca de La Habana. En esa misma tradición, la figura católica de San Lázaro ha sido históricamente asociada por la santería con Babalú-Ayé, orisha yoruba de las enfermedades y la sanación; esta es una realidad histórica de la religiosidad popular caribeña, documentada en la cultura cubana, y no una práctica que esta nota pretenda explicar o promover.[1]
Para qué se le reza y cómo se vive esta devoción
A San Lázaro se le pide, principalmente, por la salud propia o de un ser querido, por la superación de adicciones, por salir de la pobreza y por una nueva oportunidad después de haber tocado fondo. Muchos devotos hacen promesas: vestir de morado, caminar de rodillas hasta su altar, encender una veladora cada semana o guardar su estampita en la cartera como recordatorio de una gracia recibida. Es una devoción de gente que ha vivido momentos duros y que encontró, en este santo lleno de llagas y dignidad, un espejo de su propia lucha por levantarse.
Por qué esta fe en las segundas oportunidades no se apaga
Pocas devociones hablan tan directamente al corazón de quien ha perdido la esperanza como esta. San Lázaro no es un santo de triunfos fáciles, es el santo de quien fue ignorado, de quien esperó en la puerta, y aun así fue levantado. Por eso los abuelos se lo enseñan a sus nietos no como un cuento piadoso, sino como una promesa personal: no importa cuántas veces caigas, siempre hay una oportunidad más.
Para llevar contigo ese mensaje de esperanza cada día, visita la colección de fe y familia.
En cada veladora morada encendida el 17 de diciembre hay una historia distinta de dolor y renacimiento, pero todas comparten la misma certeza: siempre hay una segunda oportunidad esperando al final del camino.
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[1] Fuente: Devoción por San Lázaro en Cuba, Wikipedia.